EL SOTO DE CASTAÑOS


Los sotos de castaños han sido durante siglos uno de los paisajes más característicos de la comarca de El Bierzo, convirtiéndose en parte de su cultura y tradición, como así lo demuestran eventos como la recolección y el magosto (fiesta tradicional en la que se asan las castañas). También ha sido base fundamental en la alimentación en los años de escasez, por eso es común escuchar a nuestros abuelos decir "los castaños quitaron mucho hambre".


Castañicultores de elevada edad
El entorno rural de El Bierzo ha ido despoblándose muy rápidamente en las últimas décadas y los que quedan son gente mayor con dificultades para poder realizar las labores del campo necesarias. Este hecho ha llevado consigo un abandono progresivo de los castañares, los cuales, se han envejecido y degradado como consecuencia de no recibir cuidados y las producciones han disminuido considerablemente. Ese abandono y envejecimiento se une a la aparición de la enfermedad del chancro, que ha diezmado la población de castaños, hasta el punto que prácticamente han desaparecido en algunas zonas. Por el contrario, el mercado sigue apreciando en su justa medida el valor de la castaña y por eso, año tras año, se incrementa la demanda. La problemática de El Bierzo (donde todavía no ha llegado la avispilla), unida a los daños que está provocando la avispilla del castaño en el resto de Europa hace que la escasez de fruto vaya creciendo y, en consecuencia, los precios han aumentado hasta el punto de ser hoy día un cultivo muy rentable cuando se gestiona de forma adecuada y un apoyo firme e importante para el desarrollo rural de las poblaciones en las que se encuentra.


Nuevas plantaciones
Estas circunstancias están llevando a jóvenes a plantearse seriamente el cuidado de los castaños que tuvieron que abandonar sus antepasados y a realizar nuevas plantaciones más modernizadas.
La recuperación del sector unido a que el paro juvenil en la comarca de El Bierzo es especialmente acusado debido al cierre de las minas de carbón y una falta de alternativas, a hecho que se empiece a ver a la industria agroalimentaria como una de las pocas actividades económicas de futuro en El Bierzo, aprovechando los recursos propios de la zona y, en concreto, toda la industria relacionada con las castañas. Hace falta aplicar nuevas tecnologías de cultivo para recuperar aquellos sotos que están abandonados o han envejecido en los últimos años, encontrar estrategias válidas de tratamientos frente a las enfermedades que les aquejan y que tanto daño están haciendo y, sobretodo plantear nuevas plantaciones que puedan, en un futuro próximo, potenciar la producción de castañas de la zona.

Estudios recientes, del Grupo de Investigación de los Árboles de la Universidad de Santiago de Compostela, sitúan a los castaños del Bierzo entre los mejores de España. Calidad que ha permitido la consecución del sello "Marca de Garantía Castañas del Bierzo".